Por esos
dos brazos que abarcan la
lira
es que la
dulzura llega al corazón;
en ese
instrumento con alma encendida
mi
presencia quiere escuchar tu canción.
¡ Qué cosas
tan raras que antes no decía
con esa
tibieza de felicidad
!
Hoy siento
livianas las cargas que un día
vivió la
esperanza de mi soledad.
Parece que
veo volar en tus notas
la alondra
que vive en húmedo raizal,
o la mariposa que como bellota
adorna las
fuentes de algún
manantial.
Tus manos
que arrancan suspiros al arpa
devuelven la dicha del suelo natal
a los que
habitamos bajo de una carpa
soñando
calores de sol tropical.
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